El Zaguán

La última visita por tierras segovianas nos llevó hasta el restaurante El Zaguán, en plena plaza mayor porticada de Turégano, un lugar realmente bello, en la vieja Castilla, territorio legendario de reyes y leyendas, y que al que escribe le trae resonancias familiares, de veranos remotos en los que el tiempo no existía y los niños nos conformábamos con jugar en la calle al escondite y al rescate. Una época analógica, pero feliz, a la que no había llegado la enajenante invasión tecnológica de hoy en día y las noches de verano se entretenían al fresco en las puertas de las casas.

Buscando de alguna manera las raíces, cada vez más difíciles de encontrar, también en el mundo de la cocina, que parece haberse vuelto loco, porque la clase media ya no existe o está en franco retroceso, nos acercamos a El Zaguán. En el mundo gastronómico actual pasamos de estrellas Michelín y fastuosos congresos a un fast food que está arrasando buena parte de la cocina española tradicional. Buscar un lugar normal en el que a uno le den bien de comer tiene hoy algo de búsqueda del tesoro.

Afortunadamente, en Segovia, al menos en muchos de sus pueblos, todavía se encuentran direcciones fiables. Una de ellas, sin duda, es El Zaguán. Su horno de leña en el salón ya le dice al visitante a qué tipo de lugar ha llegado.

El Zaguán, además de su comida tradicional castellana, apuesta en su carta por algún que otro guiño a una reinterpretación, más o menos formal, de recetas norteñas. El paso por sus fogones de cocineros de la escuela vasca ha dejado en la carta varios platos interesantes, como los huevos escalfados con boletus a la crema, las crepes rellenas de marisco, y en el apartado goloso, la tarta goxua.

Buenos entrantes y buenos postres, donde tampoco falta el tradicional ponche segoviano, pero donde reinan el cochinillo y el cordero asados, sencillamente irreprochables. Una buena ensalada de acompañamiento y una más que correcta selección de vinos con prevalencia por la D.O. Ribera de Duero -territorio manda- acompañan el condumio. Con tiempo invernal, sopa castellana y judiones con oreja.

Dirección familiar y diligente servicio, el Zaguán, un negocio abierto en 1997, también cuenta con una posada y un hotel, donde el visitante puede alojarse para conocer mejor la bella comarca de Tierra de Pinares.

Más información: https://el-zaguan.com/restaurante/

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