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Venta Pinillos

No es mala idea acercarse de vez en cuando a la España despoblada, a esa Castilla antigua que sufre una sangría constante de habitantes y de posibilidades de futuro. Se va la gente, se abandonan las tradiciones y seguramente también una forma de cocinar y de comer que parece que ya no se lleva.

Quizá por todo ello asomarse a escenarios genuinos es un lujo, porque, aunque cada vez en menor número, todavía siguen existiendo. Venta Pinillos, en Pinillos de Polendos, en las cercanías de Segovia, es uno de ellos. A este lugar le envuelve un halo mítico por su carácter más que centenario. Apenas nada ha cambiado con el paso de los años y mantiene el carácter de venta y lugar de paso de los arrieros que marchaban hacia Cantalejo, Sepúlveda o Turégano.

Lo cierto es que el viaje al pasado se mantiene en el aspecto exterior, pero también en el aspecto decimonónico del interior, donde aún hoy se puede disfrutar de la visión de las viejas taquillas en las que se cobraba a los carruajes que allí paraban.

En épocas de carestía seguramente se consideraría un lujo la comida que sigue siendo santo y seña en Venta Pinillos: huevos fritos, con sus puntillas, chorizo (cocido y luego frito) y lomo en adobo de cerdo. En estos tiempos de cocina minimalista y absurdamente veganos, no parece un menú de moda, pero para el que esto escribe, de abuelos segovianos, de Aguilafuente y Hontalbilla en concreto, pasar por Venta Pinillos es una cita imprescindible cada cierto tiempo.

La oferta culinaria da algo más de sí, aunque -según explican Mercedes García y Juan Luis Eugercios, que son los que gestionan en la actualidad esta casa de comidas- no los fines de semana, cuando el lleno está asegurado. Si hay suerte y no se ha acabado, se puede acompañar al menú clásico de huevos, chorizo y lomo con una sopa de ajo. Y entre semana, si se avisa con antelación, se atreven también con un rabo de choto o alguna receta de bacalao.

Estamos muy cerca de Cantimpalos, de donde proceden las viandas, aunque los huevos, según nos aclara Mercedes, que heredó el negocio de su abuela Matilde y esta a su vez de sus tíos, proceden de Escalona del Prado. Para acompañar a la manduca, una ensalada, que sabe maravillosamente. Vino nada lujoso de la casa, claro. Y de postre, como manda la tradición, flan o tarta de queso, y café de puchero.

Dirección: CL-603, 83, 40392 Pinillos de Polendos, Segovia
Teléfono: 921 49 61 94

Villa Paramesa

foto-alberto3El centro de Valladolid se ha convertido en los últimos años en un lugar de peregrinación para “foodies” y amantes de la gastronomía en general. El Concurso Nacional de Pinchos y Tapas, que ha celebrado en el mes de noviembre su décimo segunda edición, ha contribuido en buena manera a ello, pero lo cierto es que la capital castellano-leonesa está de moda por muchas razones.

El centro de la ciudad, entre la Plaza Mayor y la de Coca, concentra una oferta gastronómica de primer nivel, con locales donde la tapa alcanza su máxima expresión. Uno de ellos por mérito propio es Villa Paramesa, el local de los hermanos Castrodeza, que ejercen como auténticos orfebres de la cocina en miniatura. En justa correspondencia a su trabajo, varias de sus tapas han sido premiadas en el Concurso Nacional que se celebra cada año en Valladolid.

A Villa Paramesa la gente acude a sorprenderse con sus bocados imaginativos, algo que los hermanos Castrodeza claramente consiguen. En las sugerencias de la carta, resulta delicado el “Camarón mexicano en pan de ajo, tartar de carabinero, guacamole, camarones fritos y chile”, presentado sobre una teja y que consiguió el Pincho de Plata y Mejor Concepto de Tapa en 2015.

Pincho de oro y Subcampeón Nacional 2014 es el “Ceviche de sardina, alga Kombu y ajo negro”, una suerte de trampantojo con mucho sabor a mar. Sorprendente por su configuración es el “Tendal de anchoas de Santoña con berenjena, trufa, miel y queso”.

Otro de los platos premiados que se mantiene en la carta es la “Tapa de chipirón ahumado con triguero y queso”, que fue Pincho de Plata en el año 2009. Muy sorprendente también resulta el “Ravioli de costilla de cerdo y carrillera de ibérico con regaliz y pera”.

Hay que atender a las sugerencias de la casa fuera de carta, como la “ensalada de tomates de la Huerta” que se ofrecía el último día, con variedades de la zona realmente sorprendentes.

El apartado goloso mantiene el listón en lo más alto. Muy buenos los “Churros de avellana con crema de vainilla”, en otro trampantojo realmente memorable. Y en esta época resulta una magnífica opción el “Otoño-invierno: crema de castañas, pistachos, setas y frutos del bosque”. Un clásico es el “Canto al vino”, otro pincho ganador del concurso de la ciudad en 2012.

El vino, como no podía ser de otra manera, merece un capítulo aparte en la tierra en la que estamos. Vinos en botellas magnum de una calidad sobresaliente, sobre los que asesora con acierto Alicia Castrodeza.

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Más info: www.villaparamesa.com
Dirección: C/ Calixto Fernández de la Torre, 5, 47001 Valladolid
Teléfono: 983 35 79 36
Email: villaparamesa@villaparamesa.com

Casa Balbino

foto-alberto3Mayo es el mes de las flores y un excelente momento para visitar Sanlúcar de Barrameda. Buen tiempo y buena gente. Y uno de los lugares imprescindibles que el visitante no debe pasar por alto es la Plaza del Cabildo con sus tabernas y terrazas. Entre todas ellas luce con luz propia desde hace muchos años Casa Balbino, lugar muy concurrido que tiene en las tortillitas de camarones su plato estrella.

Fue el soriano Balbino Izquierdo quien fundó esta casa en el siglo XX como tienda de ultramarinos. La segunda generación apostó por crear una taberna con tapas y guisos de la tierra, y la tercera mantiene el listón alto, como ha sido siempre. Por aquí pasan caras conocidas y cocineros reputados, pero también, claro, personas anónimas. Y hay que decir que en Casa Balbino no hacen distinciones con nadie: todo el mundo tiene que guardar cola para hacerse con sus famosas tortillitas de camarones y tratar luego de conseguir una mesa en la terraza.

En la carta se encuentran lo mejor de la gastronomía gaditana y andaluza. Muy buena ensaladilla rusa y salmorejo, también los rollitos de berenjena rellenos de langostinos. No pueden faltar a la mesa estos últimos estando en tierras de Sanlúcar. Las tortillitas de camarones tienen fama mundial y hay que pedirlas sí o sí. Excelentes, verdaderamente. En Balbino se hacen de media 3.500 tortillitas diarias, nada menos.

El resto de platos están en consonancia con las tortillitas. Todos rayan a buen nivel y hay una oferta extensa para elegir: albóndigas de marisco y de carne, riñones al jerez, ensalada de mariscos, centollo o buey relleno, cañaillas, coquinas, salpicón de mariscos, huevas aliñadas, serranitos, acedías, pijotas, puntillitas, gambas fritas, chocos y calamares fritos y un largo etcétera. Todos tienen su tirón y su público. El desfile de platos un sábado a la hora de la comida resulta interminable.

Buenos precios, además, y un servicio veloz, cercano y simpático. ¿Y de beber? Una manzanilla, claro, que estamos en Sanlúcar.

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Más info: www.casabalbino.com
Dirección: Plaza del Cabildo, 14 – Sanlúcar de Barrameda (Cádiz)
Teléfono: 956 36 05 13
Email: info@casabalbino.com

El Choco

foto-alberto3En el barrio de Los Boliches, en Fuengirola, encontramos un sitio muy recomendable para degustar pescaíto frito y todo tipo de especialidades marineras. No es un sitio lujoso, ni mucho menos, ni llega al nivel del cercano Los Marinos de José (tampoco son los mismos precios, claro), pero sí es el lugar más acertado para reencontrarse con esos sabores a mar que a veces tanto echamos de menos los que vivimos en Madrid.

El Choco es, sin duda, un lugar auténtico que garantiza una comida de lo más agradable. Al margen de los platos de pescaíto frito y los mariscos, es una buena elección pedir las berenjenas a la miel de caña, realmente buenas. La carta también ofrece salpicón de mariscos o melva con pimientos, entre otras opciones.

Pero lo que triunfa, claro está, es el pescaíto frito. Muy recomendables los platos de camarones y chanquetes con pimientos asados, al igual que los chaquetes con verduras y huevo de corral. También resultan excelentes los chocos, los boquerones fritos y el adobo. Buenos calamares y calamaritos. A la plancha también lucen las brochetas de langostinos y rosada, de pulpo y gambón, los choquitos y chipirones, el pulpo o la dorada.

Cocina a la vista, raciones abundantes, servicio simpático y buenos precios. Suele haber mucha gente tanto el interior como en la terraza. La segunda dirección se encuentra en Los Pacos.

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Más info: www.freiduriaelchoco.es
Dirección: Francisco Cano, 16, Fuengirola (Málaga)
Teléfono: 952 46 81 69

El Pimpi

foto-alberto3Tengo debilidad por la cocina de Andalucía, también por esa tierra, su gente, sus ciudades y sus paisajes. En los últimos doce meses he estado dos veces en Málaga, una ciudad que, además de ser rica en historia y encantos gastronómicos, se ha convertido en uno de los faros culturales de nuestro país, con su oferta museística que llena de arte más aún la ciudad natal de Pablo Picasso.

Precisamente al lado del Museo Picasso, en una antigua caballeriza del Palacio de Buenavista, y con vistas a la Alcazaba y al Teatro Romano, se encuentra un lugar que es una referencia culinaria en Málaga, El Pimpi, una bodega histórica que resume a la perfección lo que es la gastronomía de la Costa del Sol. Las firmas en sus barriles y botas dan cuenta de la variedad de personajes que han pasado por aquí: la familia Picasso, Antonio Banderas, Carmen Thyssen, Gloria Fuertes, Antonio Gala o la Duquesa de Alba, por citar solo algunos. Patios y salones recogen bajo sus nombres el paso de todos ellos.

El Pimpi, que recibe el nombre de los primeros guías turísticos que hubo en la ciudad de Málaga, es un lugar de mucha autenticidad que ofrece una oferta gastronómica local, con una apuesta por los sabores tradicionales. Su carta es muy variada, con espacio para las tapas más habituales de la cocina malagueña, pero también apostando por platos de más peso en carnes y pescados.

Triunfan los “Ligeritos del Pimpi”, que se anuncian como montaditos calientes y crujientes. Especialmente sabroso el de pringá. Como no podía ser de otra manera el siguiente apartado más demandado es el “pescaíto frito”, con todas las variedades de la tierra como puntillitas, boquerones, rosada, adobo, etc.

La carta también ofrece un listado extenso con sugerencias de la casa, con platos como camarones fritos sobre pisto malagueño, croquetas del puchero de la abuela o cazuela de salmorejo con jamón y huevo de codorniz, entre otros.

Interesantes postres, algunos sorprendentes como la naranja helada al aceite de oliva y teja de almendra o la tarta de queso viejo con helado de mango.

Para beber, claro, lo más lógico, lo de la tierra: mucho Málaga Virgen y Moscatel.

Con buen tiempo, la terraza es ideal, especialmente de noche, con la Alcazaba iluminada justo enfrente. Y si no hay sitio en el Pimpi, siempre nos quedará el Pimpi Marinero.

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Más info: www.elpimpi.com
Dirección: Calle Granada, 62, 29015 Málaga
Teléfono: 952 22 54 03
Email: reservas@elpimpi.com