
La excelencia de la cocina tradicional mallorquina, la atención a los detalles y ese espíritu de familia que se mantiene intacto, todo eso representa el restaurante Los Patos. Un savoir faire que se percibe nada más atravesar las puertas de este antiguo secadero de arroz, rehabilitado como restaurante por la familia Font-Barceló y abierto desde 1976, en la Albufera de Alcudia.
La mano de Leonor Barceló, la abuela, parece que se conservase aún hoy en cada plato. Son los hijos Jaume y Gabriel, además de Puri, la nuera, y las nietas Leonor, Lucila y Puri, los que siguen al frente de un negocio que mantiene en pie la herencia de una cocina de siempre, alejada de modas y apegada al producto y al territorio.
Esa apuesta por la tradición, tan bien ejecutada por el jefe de cocina, Bernat Gost, se observa en cada plato de la carta y en las sugerencias de temporada. El otro día, un calamar a la plancha, por ejemplo, perfecto. Entre los entrantes, no podía faltar el tumbet, excelente, y un salpicón de pescado y marisco, pleno de sabor a mar.
Algunos platos heredados del pueblo de la familia, como los fideos “de marjal”, receta para los meses más fríos, o la anguila guisada al estilo de Sa Pobla, que hace años se pescaba directamente en la Albufera, y hoy llega de Valencia o del Delta del Ebro, se han convertido en emblemas de la casa. La anguila también se ofrece en otras dos versiones. Algo parecido sucede con la langosta, que llega del vivero que preside la entrada al restaurante a la mesa, ya sea a la plancha, frita o en caldereta.
Capítulo aparte merecen los diferentes arroces que se ofrecen en la carta y la fideuá, la de pescado y marisco de nuestra visita, sobresaliente. El lenguado salvaje también representa una opción más que notable para los amantes del pescado.
La carta es mucho más amplia, pero algunos platos quedan pendientes para otra ocasión, seguramente con un clima más otoñal, como los callos a la mallorquina, la sobrasada curada de Xesc Reina, los fideos “de marjal”, el arroz “brut” o la lechona de “porc negre mallorquí”.
El capítulo goloso también tiene un enorme interés en Los Patos. La tarta crujiente de María no podía faltar, sugerencia de la casa y uno de sus postres estrella. La tradicional coca de patata de Valldemossa viene acompañada de un refrescante granizado de almendra. Buena selección de vinos locales y excelente café. No debería pedirse más. Una sola cosa quizá: poder volver.