Miguel de Cervantes

Siempre es una buena idea visitar Alcalá de Henares, una de las 15 ciudades Patrimonio de la Humanidad que tenemos en España. Para la gente de Madrid, la visita es muy cómoda, pero parece que hoy en día lo más esnob es irse cada fin de semana hasta cualquier lugar remoto. El caso es que la ciudad complutense siempre merece una visita, con ese centro histórico tan amable y con tantos lugares de interés por recorrer.

Lamentablemente, Alcalá de Henares no es ajena al fenómeno de la globalización y es una pena ver cerrada la histórica pastelería Salinas, en plena Plaza de Cervantes, mientras que una legión de jóvenes se agolpa frente a una multinacional de comida rápida. Pero lamentablemente parece una lucha pérdida, como la de Don Quijote frente a esos molinos de viento imaginados como gigantes.

En tierras cervantinas, tras visitar algunos must de la ciudad, como el Colegio Mayor de San Ildefonso, la Plaza de Cervantes, la Catedral-Magistral y la calle Mayor, un buen sitio para reponernos de este frío invernal es el restaurante Miguel de Cervantes, al lado de la Casa Museo del autor de Rinconete y Cortadillo y en la misma calle en que nació Manuel Azaña. El restaurante, que también es hotel, fue un antiguo convento, restaurado hace algunos años respetando su arquitectura, su estructura interior y los artesonados de sus techos.

Miguel de Cervantes es una dirección fiable, con una clientela de adeptos de la propia ciudad, lo que suele ser síntoma de la buena salud de un restaurante. Entre los primeros platos, raya a gran altura la crema de calabaza con anchoa ahumada, al igual que la ensalada de presa y foie. Buena sopa y apreciable cocido, también. Interesante, por inusual, el rosbif del aperitivo.

La casa se ha especializado en los últimos tiempos en arroces, de particular interés el de perdiz, y cuando comimos allí, también el de costillas. La oferta de pescados es más que suficiente: ofrece atún braseado, merluza koskera, bacalao al club ranero y kokotxas al pil pil, además de lubina salvaje a la sal.

Pero quizá sea la carne uno de los fuertes de este restaurante, con diferentes cortes a la vista del comensal en la entrada del local. El día de nuestra visita, excelentes las chuletas de cordero lechal, pero en carta también solomillo de vaca vieja, chuletón de vaca madurado, paletilla de cordero, jarrete de cerdo ibérico, carpaccio de ternera o secreto ibérico al estilo strogonoff.

Entre los postres, resulta ineludible la costrada, ese postre típico alcalaíno con el que conviene reencontrarse de vez en cuando. También coulant de chocolate, tarta rota de fresón y yogur griego o helados artesanos. Carta de vinos interesante, muy completa, con algunas etiquetas inusuales y otras de relumbrón. Servicio profesional.

 

 

 

 

Más info: http://www.hcervantes.es/es/restaurante/
E-mail: hotel@hcervantes.es
Dirección: Calle la Imagen, 12, 28801 Alcalá de Henares, Madrid
Teléfono: 918 83 12 77

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