Pedro Muñagorri es un profesional de la cocina con muchas horas de vuelo. Hasta su llegada a Madrid en 2008, en la casa primigenia de Las Rozas y luego en pleno barrio de Salamanca en la capital, ya había tenía una trayectoria reconocida en dos buenas direcciones, como Casa Nicolasa en San Sebastián y Zeria en Fuenterrabía.
Su cocina de mercado de inspiración vasca no es en ningún caso baladí. La impronta de su ejecución precisa, casi quirúrgica, se observa en cada plato de una carta que tiene por objetivo seducir al comensal.
Fuera de carta, la oferta también suele ser de interés, como los espárragos blancos de Navarra y una ensalada de excelentes tomates con ventresca que nos ofrecieron en nuestra última visita. De la oferta de entrantes de la carta, esta vez nos quedamos con las rabas de pulpo gallego con patatas al mortero, mojo rojo y ajada y la ensaladilla de txangurro con huevas de trucha, ambos muy acertados.
El sapito, ese rape más pequeño asado al horno, no deja indiferente, pleno de sabor, como el taco de merluza en su ajada y puré de patata. Algunos platos más forman parte del catálogo de productos del mar, como el tataki de salmón con tereyaki de mosto o los calamares en su tinta con arroz, entre otros.
Entre la oferta carnívora, “Del Campo” como se lee en la carta, destacan el solomillo de vaca con mostaza y pochado a la mantequilla con cebollas francesas o la carrillera al oloroso con puré de patata. Tiene fama el lomo de vaca vieja a la parrilla, pero seguramente la estrella sea el pichón de Las Landas en dos cocciones.
Nada deja indiferente en Muñagorri, tampoco los postres, de carácter clásico, pero con ciertos toques de modernidad. Buenas las cañitas templadas rellenas de crema y original la manzana al mortero, puré de manzana asada, crema fresca y helado de avellana.
Interesante bodega con numerosas referencias. El Fusco de Mencía merece mucho la pena, una opción realmente interesante.

Más info: http://www.munagorrirestaurante.es
Dirección: C/Padilla, 56, 28006 Madrid
Teléfono: 91 401 47 41

El centro de Valladolid se ha convertido en los últimos años en un lugar de peregrinación para «foodies» y amantes de la gastronomía en general. El Concurso Nacional de Pinchos y Tapas, que ha celebrado en el mes de noviembre su décimo segunda edición, ha contribuido en buena manera a ello, pero lo cierto es que la capital castellano-leonesa está de moda por muchas razones.
Valladolid es una ciudad gastronómicamente de moda que aúna tradición y modernidad. Su casco histórico, en torno a la Plaza Mayor, está repleto de locales en los que disfrutar de una gastronomía que une como pocas el placer del buen comer con el culto al vino. Entre la oferta destacada de la capital castellano-leonesa en cocina tradicional, destaca La Parrilla de San Lorenzo, un asador que se encuentra situado en los bajos del “Real Monasterio de San Joaquín y Santa Ana”.





