Todas las entradas por Alberto Adeva

Periodista, autor del Blog Gourmet y Más, colaborador de la revista El Club del Gourmet y de la web restaurantes.com

Casa Juan

DSC_0480En estos tiempos de corte minimalista, en los cada vez es más difícil encontrar lugares de cocina tradicional, es una maravilla tener a mano un restaurante como Casa Juan. Platos de toda la vida basados en una extraordinaria materia prima. Sin más trampa ni cartón. Juan González, el patrón, ha sido durante muchos años maître del Asador Donostiarra. Y su mano se nota en todo: atiende con simpatía a sus comensales y su figura ejerce de imán para un buen número de gente que le lleva siguiendo la pista desde hace años.

Comer bien y sentirse bien tratado es una combinación aparentemente sencilla, pero debe ser que no lo es tanto. En más de una ocasión, este crítico encuentra en muchos lugares en los que falla una cosa u otra, sino las dos a un tiempo. En Casa Juan no falla nada, y eso es un lujo en estos tiempos.

Entre fotos de personajes famosos, muchos de ellos del mundo del deporte, Casa Juan ofrece una gran variedad de platos en su carta. El comensal puede elegir entre una gran variedad de aperitivos, sopas y arroces, pescados y carnes. Pero si se trata de probar un poco de todo, sus menús, ejecutivo y especial, no defraudan. Entrantes de todo tipo y a elegir carne o pescado. El desfile de platos que se presentan ante el comensal sólo significa que es mejor venir con hambre a Casa Juan.

Paté de perdiz, chistorra, jamón de jabugo, ensalada de tomate con ventresca y cebolleta, mouse de queso con boletus, foie de oca a la plancha, revuelto de espárragos, setas, croquetas, gambas a la plancha y almejas en salsa verde. Todo notable, pero me quedo con el jamón ibérico, excelente, y las almejas, sobresalientes. Parece mucho, pero sólo es la primera parte. Llega el segundo tiempo. A elegir, rape, lubina y cogote de merluza, magníficos. O chuletón fileteado, que se ofrece al comensal para que lo prepare a su gusto en la mesa.

El sorbete de limón abre hueco al apartado goloso, que tampoco defrauda. La última vez, bandeja de fruta variada, nueces, tejas de Tolosa, bombones, pastelitos rellenos de crema. Un festín. Buen orujo de café, pacharán y café. La carta de vinos alberga un buen número de referencias, con ese Hacienda del Arte a la cabeza, un Ribera del Duero elaborado en especial para el restaurante. Juan González y todo su equipo hacen que siempre se salga de su restaurante con una sonrisa. No es poco en estos tiempos tan prosaicos.

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Más info: www.casajuanrestaurante.es
Dirección: Calle Infanta Mercedes, 111, 28020 Madrid
Teléfono: 914 49 03 80
Email: Asadorcasajuan@hotmail.com

La Ancha

foto-alberto2La Ancha es uno de esos lugares clásicos de la hostelería madrileña. Un restaurante que nunca pasa de moda, que siempre da bien de comer y que, además, ni siquiera parece sentirse golpeado por esta crisis que ha puesto en dificultades a muchos competidores.

Todo esto que escribo en el primer párrafo lo pude comprobar, hace apenas un mes, en una visita al local de Príncipe de Vergara, tradicional enclave de comidas de negocio (el de la calle Zorrilla, cerca del Congreso de los Diputados, es lugar de encuentro de la clase política). La Ancha sigue en plena forma, con un servicio amable y diligente y ofreciendo una cocina más que notable.

El restaurante siempre ha tenido fama por los platos de cuchara –sus lentejas estofadas son famosas en Madrid- y por algunas especialidades tejidas durante años entre sus fogones, como el escalope Armando (de espectacular tamaño), una magnífica tortilla de patatas cubierta con almejas y los dados de merluza con salsa de chipirones que constituyen una auténtica delicia.

Nada cambia en La Ancha, lo que siempre es una buena noticia para sus habituales, que se reconfortan con los platos de toda la vida, nada fáciles de encontrar en esta época de cocina ecléctica. Su carta es un conjunto muy bien dibujado de entrantes, primeros y segundos de cocina tradicional, sin artificios. Entre los entrantes, tengo que destacar del último día unas finas alcachofas con jamón, los berberechos al vapor, notables, y unos clásicos pimientos de padrón. Todo en su punto.

Los dados de merluza con salsa de chipirones son excelentes, igual que los chipirones encebollados, plenos de sabor. El capítulo carnívoro también se mantiene en plena forma, con ese escalope Armando que se sale del plato.

Conviene, no obstante, reservarse para los postres, clásicos y bien ejecutados. Tiene fama el helado de yogur con crema de higos, pero a este modesto crítico siempre le resulta difícil resistirse a la oferta de un arroz con leche.

La carta de vinos, muy cuidada, tiene un buen número de referencias de todas las denominaciones de origen españolas. El personal del restaurante, en cualquier caso, suele resolver bien las dudas enológicas del comensal. Saben de cocina, de vinos y atienden con amabilidad. Más no se puede pedir.

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Más info: www.laancha.com
Dirección: Príncipe de Vergara, 204, 28002 Madrid
Teléfono: 915 63 89 77

La Montería

foto-albertoHe de decir que siento predilección por los restaurantes de raíz andaluza. En Madrid, la cocina de esta Comunidad Autónoma siempre ha estado bien representada, con lugares emblemáticos como La Alpujarra, Cazorla o La Giralda, entre otros. La Montería no es exactamente eso, no es un restaurante andaluz al uso, pero sí que tiene numerosos guiños a la gastronomía del sur de España: bienmesabe, salmorejo, atún rojo o rabo de toro, por citar algunos platos. Especialidades de este restaurante de ambiente epicúreo en el que el cliente se siente como en casa.

La materia prima es una de las señas de identidad de este local, situado cerca del madrileño Parque del Retiro. Una barra muy concurrida da paso a un comedor de reducido tamaño que siempre está lleno. No es fácil ver un restaurante de bote en bote en los tiempos que corren, lo que habla muy bien de la relación calidad-precio de La Montería.

El local, por cierto, recibe su nombre de la receta de picadillo de mejillón y suave bechamel, sus famosas monterías. También son especialidades de la casa las gambas invertidas a la gabardina que se comen de la cabeza a la cola, el atún rojo, el lomo de orza o los espárragos verdes en tempura.

Todas estas raciones se pueden tomar a pie de barra o en su coqueto comedor, donde con más calma se puede degustar una cocina que pone de acuerdo a gobierno y oposición. Buenos productos, buen servicio y buenos precios, una combinación perfecta que siempre funciona y todavía más en estos tiempos.

La Montería es una joya, un lugar en el que se cuidan los detalles. Además de todas las especialidades que se proponen para compartir, como sus monterías (una suerte de tigres), las gambas fritas y peladas o el pincho de tomate cherry envuelto en una laminita de jamón, el atún rojo resulta muy sabroso y la merluza en salsa verde excelente. Para los amantes de la carne, la oferta también resulta muy atractiva. El solomillo con foie no les defraudará.

El apartado dulce deja un guiño muy especial para los amantes del café, con una tarta de esta infusión y buñuelos de un chocolate exquisito. Una botellita de orujo para brindar resulta el epílogo perfecto para una comida entre amigos. Seguro que cuando abandonen el local todavía habrá algún rezagado disfrutando de sus suculentas viandas en la barra. La Montería nunca apaga las luces.

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Más info: www.lamonteria.es
Dirección: Lope de Rueda, 35, 28009 Madrid
Teléfono: 91 734 02 01

José María

DSC_0480Me siento atrapado por los asados, por la clásica cocina de Castilla, la de horno de leña de toda la vida. Imagino que irá en los genes, ya que mi familia procede de Aguilafuente (Segovia), en plena Tierra de Pinares. El lechazo, el cochinillo, los borrachitos o el ponche segoviano forman parte de los sabores de mi infancia, de esa patria perdida del hombre que llamó Rilke.

Debe ser por eso que disfruto de un modo especial con este tipo de cocina. Y uno de sus representantes principales en Segovia es José María, restaurante que lleva desde 1982 ofreciendo los platos más representativos del recetario popular castellano. Un lugar de peregrinaje esencial en la ruta restauradora de la ciudad del Acueducto.

Una amplia barra destinada al tapeo saluda al visitante en José María. Un buen lugar para tomar un trago de vino y un chorizo de olla de Cantimpalos antes de acceder a alguno de los cinco amplios salones de que dispone el restaurante. José María siempre tiene colas de gente para comer, así que conviene reservar previamente.

No tiene secretos su cocina, aunque sí es cierto que con el paso del tiempo ha introducido algún guiño a la modernidad. A José María se sabe a qué se viene, a disfrutar de una comida clásica, sin artificios, en un entorno típico de comedor castellano. A que la experiencia resulte gratificante, ayuda la puesta en escena de todo su personal, atento y profesional.

La carta es amplia. No hay margen para el error, en cualquier caso. A mí en José María me gusta pedir lo de toda la vida, lo que ha dado fama a la cocina de Segovia, así que no suelo salir de los judiones de la Granja y de la sopa castellana, elaborada con pan candeal y presentada en cazuela de barro.

Con los segundos tampoco suelo tener dudas, aunque su carta de pescados resulta muy atractiva para aquellos que no sean demasiado carnívoros. Siempre que voy a José María pido un asado, con preferencia por el cochinillo, la especialidad de la casa. Tanto el cochinillo como el cordero se preparan en horno de leña.

Los postres tampoco pasan desapercibidos en José María. La oferta para golosos es amplia, pero también en ese sentido soy un clásico: me quedo con el ponche segoviano.

El restaurante le da mucha importancia a su carta de vinos, con presencia de un buen número de etiquetas tanto nacionales como de importación. José María dispone de la Bodega Pago de Carraovejas en Peñafiel (Valladolid), en la que produce su propio vino. No se equivocarán con él.

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Más info: www.restaurantejosemaria.com
Dirección: Cronista Lecea, 11, 40001 Segovia
Teléfono: 921 46 11 11
Email: reservas@restaurantejosemaria.com

Los Arroces de Segis

DSC_0480Parece que cuando llega el buen tiempo, la paella, ese typical spanish food, se convierte en un lugar común. Debe ser porque nos suena a playa y verano, a domingo y aperitivo, a comida familiar y chiringuito. Y aunque no es un plato exclusivamente estacional, a mí por lo menos me apetece más cuando aparece el sol y la primavera asoma. La ciudad de Madrid no puede quejarse en número de restaurantes especializados en cocina levantina. Los Arroces de Segis es uno de ellos.

En una zona típicamente mesonera, al final de la calle Infanta Mercedes, Los Arroces de Segis lleva varios años sirviendo viandas clásicas de la región de Murcia. El local es de un gran tipismo, con techos altos, artesonado de madera y mucho espacio entre las mesas. Los arroces, a la vista del comensal, se preparan al fuego de sarmientos. Esto le da un sabor muy especial, lo que le diferencia de otras anodinas arrocerías. Creo que, de hecho, es lo que más me gusta del local.

El secreto: Un menú de precio fijo con varios entrantes y un arroz a elegir. No hay más, sin trampa ni cartón, así hay poco que pensar. Los entrantes son realmente buenos: queso, embutido y almendras, además de ensalada murciana, ensaladilla y pimientos. Todo está realmente bueno, en especial la ensaladilla (de las mejores que he tomado). Después toca el arroz, preparado en su punto, que puede elegirse entre diferentes variedades: verduras y magro, conejo y caracoles, de marisco, de bogavante, magro con sepia. Si se quiere con socarrat, habrá que solicitarlo previamente. A mí me gusta mucho el de verduras y magro, pero recuerdo también haber probado hace tiempo el de marisco y me encantó. Creo que no hay margen de error porque todos ofrecen buena nota. Son paellas de capa fina, en las que el arroz queda suelto y bien cocido.

Tampoco hay grandes novedades en los postres. Flan o fruta del día. El flan de huevo casero, servido en un plato enorme, está de muerte. Lo que es seguro es que no se irán con hambre de este restaurante –siempre pueden pedir repetir en los entrantes- que apasionará a los amantes del arroz.

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Más info: www.restaurantemicasa.es
Dirección: Calle de la Infanta Mercedes, 109, 28020 Madrid
Teléfono: 915 71 56 22

El Cingle

foto-alberto2Uno de los últimos lugares a los que me llevó mi trabajo fue al restaurante El Cingle, en Vacarisses, Barcelona, un pueblo muy bonito, cerca de la montaña de Montserrat, que merece la pena conocer.

Precisamente de la curiosa orografía del lugar toma prestado su nombre El Cingle (risco en castellano), situado en un paraje particularmente bello. Montse Estruch al frente de los fogones practica una cocina de creación, de sensaciones y nuevos sabores.

De raíz netamente catalana, Montse ha aprendido las artes del oficio de la mano de algunos de los mejores chefs europeos. Una combinación perfecta entre tradición y modernidad es la base de su cocina.

De hecho, El Cingle nació como un restaurante familiar. Montse aprendió las bases de la cocina tradicional desde niña, junto a los fogones, en compañía de su madre. Y eso se nota en todos los detalles, incluida la puesta en escena. Montse recibe a los comensales y los despide, con lo que uno se siente en todo momento como en casa. Se ve al entrar, a la izquierda, el trasiego de platos en la cocina. Me gustan los restaurantes en los que se ve la puesta en escena, es como un signo de autenticidad.

La tradición, ese guiño al Mediterráneo en su cocina, se observa repasando la carta, como ese arroz del Delta de Ebro, sipia de rosas, almejas y algas. La presencia de flores en sus platos es una apuesta novedosa del restaurante, la firma particular de Montse en su búsqueda del maridaje entre la tradición y la innovación.

El día que visité El Cingle tomé una ensalada de verdes, frutas y vinagreta aromática, y de segundo, suquet de rape con almejas. Me gustó mucho, la verdad. El ambiente de armonía que se respira, con Montse al pie del cañón en todo momento, controlando cada plato, le da una impronta especial. Merece la pena dejarse caer por allí un día sin prisas y con ganas de disfrutar.

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Más info: www.elcingle.com/es
Dirección: Major, 08233 Vacarisses, Barcelona
Teléfono: 938 28 02 33
Email: elcingle@elcingle.com